Cámara SnapIt

reimagining event photography

A la caza de nuevos clientes, Alan Photostudio ha querido cubrir un nuevo nicho dentro de la fotografía de eventos.

1 – El Desafío

Dentro del mundo de la fotografía de eventos hay una competencia feroz. Los clientes no solo miran con lupa el presupuesto que se les ofrece, sino que cada vez se buscan más soluciones adaptables a la temática del evento, que puedan sorprender a sus invitados.

Teniendo en cuenta esto como punto de partida, se creó un mapa de posicionamiento en el cual se percibía claramente un hueco en el mercado que podíamos cubrir:

  1. Un producto que mantuviese nuestro precio competitivo, donde nosotros sobresalíamos.

  2. Opciones de personalización, cosa que la competencia ofrecía, pero nosotros no.

SnapIt Camera - Development Sketchbook

2 – El Planteamiento

Las soluciones que ofrecía la competencia estaban basadas casi en su totalidad en fotomatones o cajas con cámaras en su interior.

Estos productos tenían dos inconvenientes:

  1. En el caso de los fotomatones, al ser habitáculos separados, suponían una disrupción para el usuario, ya que lo separaba inevitablemente del ambiente del evento.
  2. En ambos casos, todos los sistemas ofrecidos hoy en día hacen uso de un mismo software, lider en el sector, que acaba ofreciendo los mismos productos personalizados, por lo que diluye el fin último de la personalización al no ofrecer diferenciación con otros eventos.

De hecho, la solución a nivel hardware utilizada por la competencia siempre era la misma: una cámara réflex dentro de una caja que disimulaba con mas o menos estética los aparatos utilizados.

Por eso, finalmente nos decantamos por crear una cámara.

SnapIt Camera - Camera

3 – El Producto

Cuando un cliente nos preguntase “¿No tenéis una cámara antigua, que haga fotos en digital? ”, por fin nuestra respuesta sería “por supuesto”. Utilizando un Raspberry Pi y el módulo de cámara, construimos una cámara digital completa dentro del chasis de una cámara de principios del siglo XX, manteniendo toda la estructura original. De esta manera el cliente no percibiría que estaba ante un híbrido, o una caja, sino que estaría ante un producto totalmente funcional en sí mismo.

De esta manera, manteníamos la estética del producto, ofreciendo una experiencia lo más auténtica posible. El aparato que hace las tomas es el mismo que hace 100 años, sólo cambia el producto resultante.

Además, habiendo construido el sistema nosotros mismos, teníamos un gran poder de personalización. El código fuente puede modificarse a gusto de cada cliente, ofreciendo una flexibilidad mucho mayor que sistemas propietarios para los cuales, además, habría que pagar una licencia.